Dutch Baby

Cuando la plaga de hormigas llego a las granjas cercanas, Sebastian decidió ir en busca de una solución permanente a la ciudad para evitar que se propagaran a nuestros sembradíos, y aprovechar para  abastecernos de provisiones y cosas que no se encontraban por el pueblo. Antes de partir,  sembró plantas  que alejarían provisionalmente a los insectos,  y me recordó hacer el riego desde abajo, no quería arriesgar la cosecha sobre la que reposaban todos nuestros sueños.  Estuvo fuera una semana, hablamos un par de veces en esos días por teléfono, aunque en la sierra,  la señal no suele ser la mejor del mundo,  me gustaba escuchar su voz y sentirlo cerca aunque fueran unos minutos.  Yo cuidaba de la tierra mientras el volvía, las hormigas parecían mantenerse a raya, y solo había tenido que remover un pequeño nido de hormigas fuera de la siembra. Todo seguía su curso natural, aunque por las noches, cuando los ruidos se calmaban, sentía el hueco de su ausencia, y comenzaba a sentir el viento más frío por la piel, extrañaba notar su calor en la oscuridad y escuchar su respiración acompasarse a la mía durante el amanecer.  El tiempo paso y su regreso ilumino todo, seguía teniendo esa mirada clara y profunda cuando me veía, pero algo había pasado, estaba como ausente por momentos.  Comimos algo ligero ese día y  cerca del atardecer nos fuimos a la cama, sentí su mano aferrarse a la mía, sin decir una palabra, me abrazo tan fuerte que por un momento, sentí como me faltaba el aire, poco a poco se fue quedando dormido y su respiración se acoplo a  mi pecho.  Me levante antes del amanecer y salí a recoger frutos rojos que crecían en los límites de la carretera,  había arbustos de moras y arándanos esperando a ser  devorados, los lleve a casa y junto a las fresas de nuestra cosecha y huevos frescos, preparé el desayuno.

Sonando bajito..."Since your love".

DUTCH BABY

INGREDIENTES:
Porciones 4
  • 3 huevos.
  • 70 gramos  de harina.
  • 1 cucharada de azúcar.
  • 1 pizca de sal.
  • Vainilla al gusto.
  • 190 mililitros de leche.
  • 1 cucharada de mantequilla.

**Ingredientes Extras: jugo de limón, frutos rojos o de temporada y azúcar glasé.
PREPARACIÓN:
  1.  Precalentar el horno a 220ºC.
  2.  Colocar dentro del horno, una cacerola de hierro fundido o cualquiera que soporte temperaturas altas en horno. Dejar ahí hasta que tengamos la mezcla del dutch baby lista.
  3. Incorporar los ingredientes secos: harina, azúcar y sal. Mezclar hasta integrar.
  4. Incorporar  la leche, huevo y vainilla, hasta que esté todo bien mezclado.
  5. Retirar del horno con mucho cuidado la cacerola que usaremos, poner dentro la cucharada de mantequilla y vaciar de inmediato la mezcla del dutch baby.
  6. Regresar al horno y cocinar durante 15 minutos.
  7. Sacar del horno, agregar jugo de limón al gusto, frutos rojos y una lluvia de azúcar glasé.












ANOTACIONES:
  • Pueden sustituir el harina como siempre por la de su preferencia, sin gluten, de avena, almendra o bien un plátano entero maduro.
  • La mantequilla pueden sustituirla por aceite vegetal de su elección, manteca de cacao o coco, así como la leche a utilizar, puede ser cualquier vegetal.
  • El azúcar puede ser sustituido por su edulcorante favorito, miel o suprimirla.
  • En lugar de azúcar glasé, miel, cocoa, o maple, y los frutos rojos y el durazno, pueden ser cambiados  por cualquiera de su fruta favorita o de temporada.
  • Pueden usar una cacerola más  grande y baja  que la mía para obtener un dutch baby más fino, a mi me gusta así, tierno y grueso, es cuestión de gustos y de ir probando si no lo han hecho antes. Recuerden vigilar la temperatura de su horno, porque puede tardar más o menos, en cuanto lo vean bien "inflado"  y dorado esta listo.  No se preocupen si al sacarlo del horno, ven como va disminuyendo, es natural al contacto con el exterior.
Me gusta desayunar en casa, sentir como cada espacio que creamos a nuestro alrededor cobija nuestros sueños y planes, la cocina es uno de mis sitios favoritos, y compartir el desayuno con las personas que más quieres es un ritual especial de fin de semana.  Como se habrán dado cuenta con el paso del tiempo, mi debilidad son los panqueques en cualquier forma, y  me di cuenta que no había por Rústica el famoso dutch baby, que es un panqueque de descendencia alemana, esponjoso  y ligero (aunque a mi me gusta como les cuento antes, más grueso y jugoso)Así que puse remedio a esa falta y  decidí acompañarlo con un chorretón de jugo de limón recién exprimido, mantequilla, frutos rojos y una lluvia de azúcar glasé, un desayuno contundente que nos dará energía para todo el día.  Espero que lo disfruten y que su semana venga llena de la mejor vibra y buenos momentos para todos.

4 comentarios

  1. Esa tarta está diciendo cómeme, que esponjoso ya.
    Bss

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  2. Qué delicia, tiene que estar sensacional. Un abrazo

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  3. ¡Qué bueno te ha salido!, grande y jugoso como dices tu....Las fotos como siempre, impresionantes....y ha habido un momento que me ha recordado al Yorkshire Pudding....delicioso...y esa canción me chifla....
    BESOS REINA
    Marialuisa

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  4. Espectaculares trabajos, de cocina y de fotografía.

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