Las flores se abren inquietas ante el calor que despliega el sol que a poco a poco las baña delicadamente, como mariposas al vuelo, despliegan sus colores y aroma como pequeñas sensaciones que se hacen grandes en el silencio de las tardes, regalos que llegan sin esperarlos, pero que llenan de sonrisas y complicidad los momentos, y que hacen recordar siempre la sensación de alegría que algo sencillo, nos ofrece, un gesto, un mimo, un ser y estar...esas pequeñas-grandes sensaciones que no se olvidan, que se graban en la memoria y nos hacen recordar por siempre a quienes vibran en nuestro corazón.




